Domingo, 13 de febrero de 2005
La libertad de escribir
Ya es el año 2005.
Quien lo diría.
Los años han pasado, implacables. Algunos recuerdos sobreviven en medio de los necesarios y copiosos olvidos.
Por cierto, misceláneos destellos nos regresan en el tiempo. Por ejemplo, en este recalcitrante verano nos vienen algunos pantallazos, los inicios de la TV Blanco y Negro, las calles de tierra muy cerca, el baldío con sus juegos hollywoodenses , en los que éramos hoy piratas o cow-boys, mañana guerreros romanos, luego soldados aliados en la segunda guerra.
Las frutas robadas a don Álvaro - a quien se le ocurre tener un ciruelo en la vereda - mediante el vehículo de asalto de dos ruedas ("vos manejas la bici, yo voy parado en la parte de atrás y estacionamos bajo el árbol, antes que salga el viejo salimos rajando con las ciruelas") .
Las noches de verano estaban llenas de cascarudos que revoloteaban los faroles hasta caer exhaustos en las cercanías de nuestros cuerpos. Sentados en las veredas calientes, aguardando la lluvia inminente, degustábamos los helados de limón y vainilla.
A media noche las madres llamaban, interrumpiendo las historias que estábamos tramando para los juegos del día siguiente, así que los argumentos de los nuevos filmes a rodarse en los yuyales y descampados de las inmediaciones, debían culminarse en otra oportunidad, resignando las reuniones de producción y actores para otro momento.
Aún faltaban unos años para que sonaran Los Gatos y Almendra. El posmodernismo era cosa del futuro. Y la deuda externa era insignificante. Eso sí, Mariano Moreno ya había escrito sobre la libertad de escribir.
Ahora, otra vez está abierta la buhardilla.
Hasta que nos llamen a media noche y nos interrumpan.
Por: Jose Luis Luca | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
Apuntes, notas , comentarios y reflexiones rescatados del olvido , del presente y del futuro.
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